Una ventana se abre al mundo,
una nube comienza a precipitar,
mi vida llega a este punto,
punto en el que no quiere terminar.
Terminar dejandome abandonado,
cual pobre perro sin dueño
triste, solo y olvidado,
triste, solo y sin sueños.
Sueños, los que juntos tuvimos,
de tenernos uno a otro para siempre,
la más importante regla rompimos,
olvidar que el corazón nunca miente.
Y la lluvia no hace más que recordar,
que nos prometimos siempre un mañana
y esa eternidad terminó por durar,
lo que dura un fin de semana.
Mi mundo no dejará de girar,
ni mi mente te dejará de pensar,
la lluvia comienza a parar,
y la ventana se vuelve a cerrar..
El tiempo no deja de correr,
ni la vida deja de avanzar,
sólo sea esto un recuerdo de lo que fue,
y no un anticipo de lo que vendrá.
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