Caminaba, dando vueltas sin cesar. Sus pensamientos lo
abrumaban. Los sonidos de la calle, resonaban una y otra vez en su cabeza.
Hasta que de pronto, sus párpados se elevaron, los ojos se llenaron de luz y le
transmitieron una imagen que jamás podrá olvidar.
Él frente al mundo, el mundo
frente a él.
¿Qué debía hacer? ¿Hacia dónde debía ir? Siempre se preguntó lo
mismo, qué camino tomar al despertar.
No supo cuál fue el momento en que su
cuerpo decidió avanzar, no supo tampoco qué era lo que sentía en ese instante. Sólo
recuerda, que abrió nuevamente sus ojos y la vio. Ella era su cielo, y aunque
fueran sólo unos segundos de conexión, él supo que se quedaría en ese cielo para siempre.
Y
sólo así, cerró los ojos nuevamente y volvió a caminar.. su mundo.