Sin permiso, ni siquiera un aviso,
en mi mente tu imagen permaneció,
y como un árbol nace desde el piso,
de mi pecho el amor por tí nació.
Amor frágil, tal vez sincero,
que se siente tal vez sin ver,
sin ver si lo que busco es bueno,
o si esta vez me toca perder.
No quiero perder más, ya no,
sólo quiero olvidar,
todo ese sufrimiento que alguna vez me diste,
sólo cuando decidiste marchar.
Marcha lenta pero firme,
cuyo fin no deseaba,
marchaste triste y libre,
mientras mi corazón en mil se quebraba.
Y el olvido no lleva a destino,
ni las lágrimas ahogan mis penas,
el infortunio no me es esquivo,
y mi amor se va con la arena.
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